EL RETRATO

Introducción
Ejercicios generales
Expresión
Retrato en grafito
Retrato en carboncillo
Retrato en tinta

           

Podríamos decir que el dibujo del retrato es bastante más complicado que todos los otros temas que elijamos para dibujar. Se trata de plasmar en el papel a la mismísima persona que tienes de modelo frente e ti. Esto significa que no puede ser “parecida” o “casi igual”. Tiene que ser ella misma, sin ninguna duda y absolutamente reconocible a los ojos de todo el mundo.
En este caso vamos a abordar la figura con una visión casi fotográfica de la realidad. Los márgenes de tolerancia y libertades que nos podemos tomar cuando dibujamos un paisaje o una naturaleza muerta en el retrato no deben existir por ningún motivo.
Esto es algo que debe quedar clarísimo desde el primer momento. Para dibujar un retrato es necesario haber estudiado en profundidad la cabeza y los elementos del rostro como los ojos, nariz, boca, pómulos, orejas… Como se relacionan entre si para dar vida a una expresión.
Resumiendo un poco tenemos que lo fundamental en el dibujo de retrato son dos cosas: la interpretación exacta del rostro y lo que este expresa.
Para empezar, como ya dije, tenemos que estudiar a fondo la cabeza, si no lo has hecho debes hacerlo ahora mismo, y si lo has hecho debes seguir haciéndolo.

 


Como podemos ver en este ejercicio tomado de un cuadro de un conocido pintor flamenco, es necesario tener muy en cuenta las proporciones y distancias explicadas en los capítulos de Figura Humana y Anatomía. Además de la incidencia de la luz en el rostro de la mujer, o sea, los tonos en la figura. Esto, a mi entender, es un tema esencial en la expresividad del rostro y su aspecto psicológico.